No
sé como lo hago, pero estoy dentro de ti. ¿Dónde está la jodida salida? Llevo
todo el día vomitando. Estoy enfermo y quiero curarme. Soy consciente que debería salir a tomar el aire, pero la
tarde está cayendo y me dan miedo los bares abiertos. El corazón se me acelera
al ver tu letra urgente en un posavasos. Voy a quedarme en casa, quiero conocer
mis recovecos más raros y a los que debo mi extraña existencia. Quiero
conocerlo todo. Quiero entender por qué uno se va y se descompone en la huida.
Quiero saber por qué uno se queda y se deshace en la estancia. Hablar contigo
era como un combate de boxeo, dar y recibir, dar y recibir, y la frontera no
estaba bien definida. Lanzábamos palabras como puños…
INT.
SALÓN CASA – NOCHE
TÚ:
Me gustaría cerrar los ojos y desaparecer.
YO:
Yo me conformaría con una copa.
TÚ:
Reconozco esa mirada, vistes ojos de finales tristes.
YO:
No queda un simple cubito de hielo.
TÚ:
Soy buena adivinando finales.
YO:
Me gusta recitar tu nombre entre el tintineo de los hielos deshaciéndose.
TÚ:
¿Te quita las ganas de beber si te muerdo el cuello?
YO:
(Silencio).
TÚ:
Te voy a comer…
¿Dónde
está esa jodida salida?
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