martes, 12 de enero de 2010

Click

Me enseñaste a jugar.
Capturar el momento exacto, el instante perfecto. Click. Eres mía para siempre. Tus fotografías empapelan mi alma. Sonrisas, miradas, gestos robados. Están repartidos en una disposición caótica pero en la que me siento cómodo. Click. Tu voz rebotando en mi cabeza hasta perderse en un susurro. Tus labios, imagen perfecta de la pasión más arrebatadora...
Dedos de pianistas para tocar las más dulces melodías. Dobladillos en un corazón lleno de goteras. Volver de nuevo a disparar. Click. En esta sales eterna como una canción. ¿Cómo puede contener el mismo cuerpo tantas plegarias nocturnas? El tuyo perfecto infinito donde ocultarse. Click. Vamos de la mano por una calle en la que jamas hemos paseado pero que hicimos nuestra a punta de caricias. Click. El mar pálido en turquesas al comprobar que eres tú la que se baña en su seno. Click. Tu espalda a contraluz, salpicada de lunares que muestran el camino, recorrido por mis dedos con la inercia del que vuelve a casa.
Click, click, click...

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