Anoche, después de hablar contigo por teléfono, estuve viendo las últimas fotos que me enviaste. Es muy difícil no dejar volar la imaginación. Miraba fijamente y cerraba los ojos, miraba y cerraba los ojos, jugando a ver cuanto era capaz de recordar, con el infantil deseo de que aparecieras en mis sueños.
Tal vez pueda parecer un poco ridículo, pero por lo menos, ahora tengo la certeza de que hay cosas que pasan y otras que te ocurren una vez nada más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario