Perdimos algún diente y una zapatilla, perdimos casi todos los recuerdos y hasta la voz.
Cayeron los párpados en un golpe seco y vendavales invisibles nos volvieron del revés las ropas. Nos abandonó la inocencia de los pocos años y el tiempo arrasó con matices que jamás volveremos a percibir.
Olvidamos demasiados nombres, demasiados sitios, y ahora tratamos de hacer poesía para suplir las ausencias.
Dejamos atrás algo importante que ya no sé ni qué es y luchamos, inútilmente, por recuperar nuestro imperio.
No sé si te das cuenta de que perdimos tanto y tantas veces que es lo mismo que no haber ganado nunca, pero es que no sé si te das cuenta de que caer y levantarse una y otra vez en la misma batalla nos convierte en los auténticos héroes de esta historia
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